Ellos se conocieron hace mucho tiempo atrás, pero sus mentes no logran recordarlo... hasta aquel día en aquel cafetín cuando él entro y la vio, ella estaba distraída pensando, pero ambos sintieron algo extraño, como estática en el aire erizando sus bellos, como si el tiempo se hubiera detenido, como si algo hubiera hecho clic de nuevo y ese engranaje llamado vida, hubiera recobrado las fuerzas.
El compro un café decidido dejar
los nervios y la pena de lado e ir a sentarse junto a ella, al llegar a la mesa
saludo con un simple ¿cómo has estado?, ella lo miraba intrigada ¿disculpa te
conozco?, él sonríe mientras bebe de su café, que está de más decir que no
estaba tan dulce como la sensación de estar sentado frente a ella, pensaba que
tú me responderías eso, yo diría que sí, pero no puedo recordar de donde o
cuando, es solo una sensación. Ella sentía su corazón palpitar a un ritmo
acelerado, pero no eran nervios, era emoción, era gozo, se limitó a sonreír,
creó que ambos hemos tenido esa sensación.
Duraron un par de horas hablando, la conversación fluía sin esfuerzos, rieron sin cesar, y al terminar varias tazas de café y un par de dulces ella se levantó, debo irme, el tiempo ha pasado volando y debo adelantar unas cosas del trabajo, me ha encantado esto, deberíamos repetirlo, él no quería dejarla ir, pero esa promesa dicha por sus labios fue un alivio, un hasta pronto... el la vio salir de aquel cafetín hasta que se perdió entre la multitud, y recordó que no le dijo su nombre, ni él el suyo, mucho menos tenía una dirección o un número de teléfono, se había sumergido tanto en conocerla, en observar cada detalle de su rostro que lo olvido, y se sintió tan estúpido, tomo su celular para tratar de encontrar una forma de encontrarla cuando como si de un flashback se tratara el recuerdo llego a él.
Duraron un par de horas hablando, la conversación fluía sin esfuerzos, rieron sin cesar, y al terminar varias tazas de café y un par de dulces ella se levantó, debo irme, el tiempo ha pasado volando y debo adelantar unas cosas del trabajo, me ha encantado esto, deberíamos repetirlo, él no quería dejarla ir, pero esa promesa dicha por sus labios fue un alivio, un hasta pronto... el la vio salir de aquel cafetín hasta que se perdió entre la multitud, y recordó que no le dijo su nombre, ni él el suyo, mucho menos tenía una dirección o un número de teléfono, se había sumergido tanto en conocerla, en observar cada detalle de su rostro que lo olvido, y se sintió tan estúpido, tomo su celular para tratar de encontrar una forma de encontrarla cuando como si de un flashback se tratara el recuerdo llego a él.
No tendría más de 17 años, estaba
en aquella playa que su madre amaba y una chica de cabello rojizo corría hacia
él, al alcanzarlo lo besa en la mejilla, ya debo irme le dice, cuando vuelvas a
verme no vayas a dejarme escapar...
Y en ese momento se dio cuenta,
era ella, ese amor fugaz de verano que juro no olvidar, esa chica de cabello
rojizo que aparece en sus sueños todo el tiempo, ella había vuelto y la había
dejado escapar, tomo sus cosas y corrió sin rumbo, necesitaba alcanzarla de
algún modo, corrió hasta que la vio a lo lejos, ella corría hacia él con una
gran sonrisa y gritaba ¡Eres tú, eres tú! una y otra vez...
El secreto de la vida esta en prestar atención, mirar de cerca hasta que lo borroso se haga nítido, hay cosas
que ocurrieron mucho antes, solo hay que saber recordar en qué momento comenzó
todo, y cuando lo descubres te das cuenta que las cosas solo ocurren una vez.
#YandraCurvelo

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