Leí una frase hace ya algún
tiempo que dice:
"No hay abrazos, lágrimas y
besos más sinceros que en un aeropuerto".
Y justo en eso me inspire para
escribir esta vez, me salió con tanta fluidez que creo que en otra vida viví un
momento así, este escrito se sale de lo que normalmente suelo publicar, pero
creo que podría gustarles, siempre estoy escribiendo esta clase de relatos, y
me gustaría compartirlas con ustedes, espero les guste, y si saben de quien es
esa hermosa frase que me inspiro, háganmelo saber.
- No subas a ese avión, por favor
no te vayas, piénsalo bien, aún tenemos una oportunidad.
- ¿Por qué?
- ¿Qué pregunta es esa?
- ¿Por qué debería quedarme,
dime, porque no debería subirme a ese avión y quedarme aquí contigo?
El no encontró las palabras, el
sabia porque ella debía quedarse, él no quería verla alejarse, pero las
palabras simplemente no salían, estaban atascadas en algún punto entre su pecho
y su garganta.
- A esto me refiero, no me estas
dejando otra salida, no puedo dar marcha atrás si no tengo un motivo, no puedo
quedarme contigo si no eres capaz de decirme lo que sientes, ya van a llamar a
mi vuelo, debo irme.
Y él la vio marcharse, vio su
espalda alejarse mientras ella subía esas escaleras en búsqueda de un avión que
los pondría a kilómetros de distancia, él siempre había sido un hombre
inquebrantable, sereno, pero en ese momento se vino abajo, sintió una presión
en el pecho y una debilidad en las piernas, sin darse cuenta las lágrimas
empezaron a brotar de sus ojos, ella se iba, realmente lo haría y fue en ese
instante que lo supo, debía gritarle lo que sentía o jamás volvería a tener la
oportunidad.
Rompió las paredes que por tanto
tiempo construyo alrededor de su corazón y grito, como si su vida dependiera de
eso, y era así, porque ella se había convertido en su vida...
- Te amo.... Siempre fue así.
Y esas fueron todas las palabras
que ella necesito para darse la vuelta, a pesar de que ya había tomado una
decisión, simplemente sus pies tenían vida propia y caminaron hacia él y a
medida que se acercaba su corazón palpitaba desbocado, cuando lo tuvo enfrente
vio que lagrimas caían por sus mejillas, ella supo que el realmente la amaba, y
entonces lloro, lloro de alegría de que él lo admitiera, lloro de tristeza porque
tuvieron que llegar hasta ahí para que él lo viera, y lo beso.
Se besaron como solo dos
enamorados lo harían, él la tomo en sus brazos y la elevo acercándola más a él,
fundiéndose en ese beso que sabía a todo y a nada, tuvieron que separarse en
busca de aliento, él la coloco sobre sus pies
y ella miro el reloj que traía en su muñeca, su avión ya había
despegado.
Se miraron a los ojos y luego de
un momento él hablo.
- ¿Ya no te iras?
Ella sonrió, con esa sonrisa
tierna que sabía que a él le encantaba, y en ese instante, en ese pasillo de
aeropuerto ella supo que no habría en el mundo un lugar mejor que junto a él,
le dio un ligero beso en los labios, lo tomo de la mano y mirándolo a los ojos
le dijo.
- Ya encontré mi hogar.
#YandraCurvelo

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